Cómpeta
Resumen de la Historia de Cómpeta
HISTORIA DE LA AXARQUIACOMPETA
M. Javier G. G.
7/19/20253 min read


Cómpeta, uno de los pueblos blancos más emblemáticos de la Axarquía, se asienta majestuosamente a los pies del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Conocido por su célebre vino moscatel y su vibrante comunidad multicultural, su historia es un fascinante viaje desde un cruce de caminos romano hasta convertirse en un próspero enclave turístico.
Orígenes Romanos y Consolidación Morisca.
Aunque su esplendor llegaría más tarde, el origen de Cómpeta se remonta a la época romana. Su nombre proviene del latín Compita-Orum, que significa "cruce de caminos" o "lugar de encuentro". Era un punto estratégico donde confluían calzadas que conectaban importantes enclaves como el actual Canillas de Albaida y la ciudad costera de Caviclum (Torrox Costa). En estos cruces de caminos se celebraban las Compitalias, unas fiestas en honor a los lares o dioses de los caminos.
Sin embargo, fue durante el período de Al-Ándalus cuando Cómpeta se consolidó como un núcleo de población relevante. Fundada como una alquería morisca, su economía floreció gracias a la agricultura en terrazas, adaptada a las empinadas laderas. Los musulmanes cultivaron la vid, el olivo, la higuera y la morera para la producción de seda, sentando las bases de la riqueza agrícola que definiría al pueblo durante siglos.
La Furia de la Rebelión y la Crisis de la Pasa.
La historia de Cómpeta dio un giro dramático con la Reconquista. Tras la toma de la Axarquía por los Reyes Católicos en 1487, la población morisca vio sus derechos y costumbres cada vez más amenazados. Este descontento culminó en la Rebelión de los Moriscos (1568-1570), y Cómpeta se erigió como uno de los principales focos de la revuelta. Fue aquí donde, bajo el liderazgo de Martín Alguacil, se lanzó el grito de rebelión en la comarca. Los competeños se hicieron fuertes en el Peñón de Frigiliana, pero la sublevación fue sofocada de forma sangrienta, y la práctica totalidad de la población morisca fue expulsada del pueblo.
Tras una lenta repoblación con cristianos viejos, la economía se reconstruyó en torno a su producto estrella: la uva moscatel, destinada tanto a la producción de pasas como de su afamado vino. Durante los siglos XVIII y XIX, el vino de Cómpeta alcanzó gran renombre, exportándose a numerosos países. Sin embargo, la llegada de la plaga de la filoxera a finales del siglo XIX fue devastadora, aniquilando casi por completo los viñedos y sumiendo al pueblo en una profunda crisis económica y demográfica que se prolongaría durante décadas.
El Presente: Vino, Turismo y Carácter Multicultural.
Hoy, Cómpeta es un pueblo próspero y lleno de vida, habiendo sabido reinventarse sin perder su esencia. Su estado actual se define por tres pilares:
El Vino: La tradición vinícola ha resurgido con fuerza. Las bodegas locales han recuperado el cultivo de la uva moscatel, produciendo vinos dulces y secos de excelente calidad que vuelven a ser el emblema del pueblo. Esta herencia se celebra cada 15 de agosto en la "Noche del Vino", una Fiesta de Interés Turístico Nacional que atrae a miles de visitantes con pisadas de uva, música tradicional y degustaciones gratuitas. 🍇
El Turismo: Apodada la "Cornisa de la Costa del Sol" por sus espectaculares vistas, Cómpeta es un imán para el turismo rural y de naturaleza. Su casco antiguo, un laberinto de calles encaladas y balcones floridos que serpentean hasta la imponente Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (la "Catedral de la Axarquía"), es su principal atractivo. Además, su ubicación como puerta de entrada al Parque Natural lo convierte en un paraíso para senderistas y amantes del aire libre.
Comunidad Multicultural: A partir de finales del siglo XX, Cómpeta comenzó a atraer a una gran cantidad de residentes extranjeros, principalmente británicos, alemanes y escandinavos. Lejos de ser un mero destino de vacaciones, muchos han establecido su hogar permanente aquí, integrándose en la vida del pueblo. Esta vibrante comunidad expatriada ha contribuido a dinamizar la economía local, abriendo negocios y rehabilitando casas antiguas, creando un ambiente cosmopolita y abierto que convive en armonía con las tradiciones andaluzas.
En definitiva, Cómpeta es hoy un ejemplo de equilibrio entre la preservación de un rico pasado y una exitosa adaptación a los nuevos tiempos, manteniendo vivo el espíritu de "lugar de encuentro" que le dio su nombre hace más de dos mil años.
