Almayate
Historia de Almayate
HISTORIA DE LA AXARQUIAVÉLEZ-MÁLAGAALMAYATE
M. Javier G. G.
7/13/20253 min read


Almayate es una localidad con una rica historia que se remonta a la antigüedad, marcada por la presencia de diversas civilizaciones y su evolución a lo largo de los siglos en la costa de la Axarquía malagueña.
Orígenes y Antigüedad.
Los vestigios más antiguos encontrados en Almayate datan de la Edad del Bronce, lo que sugiere un poblamiento temprano en la zona. Su ubicación estratégica, cercana al mar y con tierras fértiles, la convirtió en un asentamiento atractivo desde tiempos remotos. Durante la época fenicia y romana, la costa de la Axarquía fue un importante punto de contacto comercial y de asentamientos. Aunque no se han encontrado grandes estructuras romanas directamente en Almayate, la influencia de estas culturas en la región es innegable, con villas y factorías pesqueras cercanas que sin duda interactuaron con la población local.
Época Musulmana: El Nacimiento de Almayate.
El periodo de mayor relevancia para el nacimiento y desarrollo de Almayate como núcleo urbano fue la dominación musulmana. Es durante esta época cuando surge el topónimo "Almayate", que proviene del árabe "al-Mayyāt" (المياط), cuyo significado es "el vado" o "el paso", haciendo referencia a un cruce o paso de agua. Almayate se consolidó como una alquería (pequeña población rural) dedicada principalmente a la agricultura, aprovechando la fertilidad de sus tierras para el cultivo de productos como la caña de azúcar, los cítricos y las hortalizas. La zona formaba parte de la Cora de Rayya, una de las demarcaciones administrativas del Al-Ándalus. La organización del territorio y los sistemas de regadío implementados por los musulmanes fueron fundamentales para el desarrollo agrícola de la región.
Conquista Cristiana y Edad Moderna.
En 1487, Almayate, al igual que el resto de la Axarquía y Vélez-Málaga, fue conquistada por los Reyes Católicos durante el proceso de la Reconquista. Tras la caída de Vélez-Málaga, la población musulmana tuvo que someterse o emigrar. La llegada de los cristianos trajo consigo un cambio en la estructura social y económica. Se produjo un reparto de tierras entre los nuevos pobladores, principalmente cristianos viejos venidos del norte. Sin embargo, la expulsión de los moriscos en 1570 tras la Rebelión de las Alpujarras tuvo un impacto significativo en la población y la economía de Almayate, dejando gran parte de las tierras despobladas. Para repoblar la zona, se trajeron nuevos colonos, lo que alteró la fisonomía cultural y demográfica del lugar. Durante los siglos XVI y XVII, la principal actividad económica siguió siendo la agricultura, con especialización en la vid y la pasa.
Siglos XVIII y XIX: Resurgimiento y Nuevos Cultivos.
El siglo XVIII marcó un periodo de cierto resurgimiento para Almayate, con un aumento de la población y una consolidación de la actividad agrícola. La producción de uva pasa se mantuvo como uno de los pilares económicos, aunque también se diversificaron los cultivos. El siglo XIX, a pesar de las inestabilidades políticas en España, vio cómo Almayate continuaba su desarrollo. La introducción de nuevos cultivos y técnicas agrícolas contribuyó a la prosperidad de la zona. La proximidad a Vélez-Málaga y la buena comunicación con la costa facilitaron el comercio y el transporte de productos.
Siglo XX y Actualidad: Turismo y Transformación.
El siglo XX trajo consigo importantes transformaciones para Almayate. A mediados de siglo, la expansión del turismo en la Costa del Sol comenzó a influir en la economía local. Almayate, con sus playas y su encanto rural, se convirtió en un destino atractivo para visitantes. Esto llevó a un desarrollo de infraestructuras y servicios turísticos, aunque siempre manteniendo un equilibrio con su carácter agrícola. La agricultura, si bien sigue siendo importante, ha experimentado cambios, con la introducción de cultivos subtropicales como el aguacate y el mango, que han diversificado la oferta y generado nuevas oportunidades económicas.
Hoy en día, Almayate es una localidad que combina su rica herencia agrícola y rural con una creciente actividad turística, ofreciendo un estilo de vida tranquilo y auténtico en la costa de la Axarquía. Su historia es un reflejo de las diversas culturas que han dejado su huella en el sur de España, conformando una identidad única.
